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Un día como hoy hace 87 años, ocurrió el fusilamiento del poeta español Federico García Lorca.

Por: Jorge Ancizar Cabrera Reyes.

“Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”. Artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

El 18 de agosto del año 1936, en Granada , España, fue víctima de su fusilamiento el asombroso poeta Federico García Lorca, que había nacido el 5 de junio de 1898, en Vaqueros, España, fue García Lorca, un faro del pensamiento de la humanidad con sus escritos y poemas muchos de ellos dispersos, pero para estar con él aquí su pensamiento y su poesía. Una de sus enseñanzas inmortales: “La creación poética es un misterio indescifrable, como el misterio del nacimiento del hombre. Se oyen voces no se sabe de dónde, y es inútil preocuparse de dónde vienen. Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir”.

En el año 1919, 17 años antes de su muerte escribió el Poema “Nido” …”¿Qué es lo que guardo en estos / momentos de tristeza? / ¡Ay, quien tala mis bosques / dorados y floridos! / ¿Qué leo en el espejo / de plata conmovida / que la aurora me ofrece / sobre el agua del río? / ¿Qué lluvia de silencio / me deja estremecido? / Si a mi amor dejé muerto / en la ribera triste, / ¿qué zarzales me ocultan / algo recién nacido?”.

Federico García Lorca, fue vilmente fusilado, en la dictadura de Francisco Franco Bahamonde, donde los militares españoles de ese tiempo, asesinaban la inteligencia con la conocida consigna falangista: “abajo la inteligencia y muerte a la inteligencia”.

Para estar con el pensamiento y la poesía de García Lorca, en su aniversario de su trágica muerte. Aquí el poema “Casida del Herido por el Agua”, dice: “Quiero bajar al pozo, / quiero subir los muros de Granada, para mirar el corazón pasado / por el punzón oscuro de las aguas. / El niño herido gemía / con una corona de escarcha. / Estanques, aljibes y fuentes / levantaban al aire sus espadas. / ¡Ay qué furia de amor, que hiriente filo, / qué nocturno rumor, qué muerte blanca! / ¡Que desiertos de luz iban hundiendo / los arenales de la madrugada! / El niño estaba solo / con la Ciudad dormida en la garganta. / Un surtidor que viene de los sueños / lo defiende del hambre de las algas. / El niño y su agonía frente a frente, / eran dos verdes lluvias enlazadas. / El niño se tendía por la tierra / y su agonía se curvaba. / Quiero bajar al pozo, / quiero morir mi muerte a bocanadas, / quiero llenar mi corazón de musgo, / para ver al herido por el agua”.

Durante la guerra civil española donde fue ejecutado el poeta Federico García Lorca y frente al pelotón de fusilamiento dijo su último poema: “Que es el hombre sin libertad/ Oh! Mariana dime / Dime cómo puedo amarte / Si no estoy libre, dime / Cómo te ofreceré mi corazón / Si no es ya mío”.

En Colombia, desde que ocurrió la invasión de América, no ha terminado la guerra y en los tiempos de ahora se siguen asesinando líderes, sociales, integrantes de la fuerza pública entre ellos policías y militares, también campesinos, miembros de las comunidades étnicas, en clara violación al derecho internacional humanitario y a los derechos humanos. Ojalá que los esfuerzos del actual gobierno por la paz total, sean una realidad para que el derramamiento de sangre se acabe en nuestro país y así poder vivir en concordia y en libertad, y cumplamos lo ordenado en el artículo 22 de la Constitución Política de 1991, que señala: “La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”.

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