Si a la protesta social como derecho fundametal, sin desmanes y con respeto a los derechos ciudadanos.

Por: Jorge Ancizar Cabrera Reyes.

“Que tus decisiones sean un reflejo de tus esperanzas, no de tus miedos”. Nelson Mandela.

La Paz tiene que ver con nuestros sueños, hay que seguir tejiéndola para lograr un mejor vivir. Si a la paz, si a la vida y no a la guerra.

Hay que buscar, ante la adversidad y la barbarie, hechos de paz, de convivencia ciudadana y con tolerancia lograremos unidos todos, la no violencia.

Los desórdenes como los ocurridos en Bogotá y en otras ciudades como respuesta por el irracional acto del asesinato de un ciudadano, él abogado Javier Ordóñez, es condenable, reprochable, detestable, excecrable porque vulnera los derechos a la vida, a la integridad personal, como derechos fundamentales y humanos de primera generación.

El error de unos agentes, en un procedimiento policial, no significa que la Institución de la Policía Nacional, esté llena de criminales, en ella, la Policía hay muchos ciudadanos de bien, que son la inmesa mayoría de sus integrantes, he trabajado con ellos, tengo amigos policías, que realizan la tarea con entrega, en cumplimiento de la Constitución, la Ley y los Reglamentos y exponiendo también su vida, para proteger la nuestra.

Nuestro rechazo a la muerte de Javier Ordóñez, y nuestra solidaridad con su familia, pero mi apoyo a la Policía Nacional como Institución, al servicio del Estado y de la Comunidad. Hay hechos aislados que se presentan y algunos miembros de la policía han sido capturados y retirados infrigiendo la Ley y por su mal comportamiento han sido judicializados, en este caso que se adelante la investigación con todo el peso de la ley y en su debido proceso.

Si partimos, como lo expresamos, de asumir que los derechos humanos fundamentales son en igualdad de condiciones a todos y cada uno de sus titulares, el derecho a la paz, como derecho humano fundamental, pertenece en igualdad a todos y a cada uno de los connacionales. Así lo estableció nuestra Constitución Política de 1991.

El atentado aleve e irracional a la Escuela de la Policía Nacional en la Escuela General Santander, en la que murieron varios de sus integrantes con ocasión de la degradación y deshumanización, y que involucra cada vez a las partes en conflicto y también más a la población civil, es la mayor fuente de violación de los derechos fundamentales. Sigue siendo una forma crítica del país real, que restringe el goce pleno de los derechos y la capacidad del mismo Estado para garantizarlos. Igual, la muerte de los líderes sociales, campesinos, indígenas, estudiantes y afrodescendientes, que ocurren ya casi permantemente incluídas las masacres.

El preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, nos enseña: “El desconocimiento de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad”.

 

 

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