Pensemos en grande, pensemos en políticas públicas nacionales de arte cultura y patrimonio. Pensemos en lo que la constitución consiguió y otros luchan por acabar: la protección, fomento, estímulo y apoyo del arte la cultura y el patrimonio como derecho ciudadano, como forma de expresión libre y como fundamento de nuestra identidad.

Si genera dinero, magnífico, pero para beneficio de todos, en especial de quienes dedicamos nuestra vida a hacerlo. Quieren que hablemos, hagámoslo y con fuerza.

El Plan Nacional de Cultura formula políticas que, desde un marco general, convocan a la participación de diferentes propuestas culturales con miras a la construcción colectiva de un proyecto de futuro plural y democrático. De esta manera, el Plan propone mecanismos para que, desde los diferentes ámbitos y contextos, grupos, individuos, movimientos e instituciones definan sus propuestas, tengan presencia en espacios públicos y permitan los conocimientos y reconocimientos mutuos que las políticas culturales deben ser capaces de propiciar.  Debemos construir una ciudadanía democrática cultural, no sólo por la naturaleza multicultural de nuestro país -para que en él quepan sin exclusión alguna los distintos pueblos y las distintas culturas-, sino porque es la única forma de crear una sociedad plural, a partir de las especificidades, necesidades y proyectos de todos los individuos, grupos y sectores. Esa pluralidad es la única garantía de construir un proyecto colectivo común de convivencia, paz y equidad. 

Redactado por: Danna Londoño