Por: Jorge Ancizar Cabrera Reyes.

El Poblado la Profunda Tolima, ubicado en el Municipio de Chaparral, más cerca a la cabecera del Municipio de Rioblanco. Lugar precioso de gentes laboriosas en permanente contacto con su entorno natural, en la esfera de las relaciones Hombre – Naturaleza.

La pandemia en el mundo real, hoy nos está dejando una gran lección y un nuevo rol en la comportamiento de los seres humanos y, en los valores de equidad, solidaridad, justicia y transparencia. Si las leyes humanas no funcionan, las leyes de la naturaleza no perdonan.

La profunda, lugar histórico, donde en medio de la violencia política de aquel entonces, fue unos de los sitios donde se comenzó la lucha por la protección de los derechos humanos y la defensa sagrada de la vida, fue una época legendaria y libertaria difícil y, de hombres valerosos, mujeres luchadoras y valientes como: Hermógenes Vargas Monroy, “General Vencedor”; Ramiro Vargas Monroy “Comino”; Familias de Jorge Hernández, Montilla, García, Rodriguez, Mosquera, Marly Vargas Monroy, esposa de José de Jesús Rojas Rivas y últimamente el líder Hermógenes Cárdenas Vargas.

Uno de los tristes episodios que precipitaron la violencia política en Chaparral y el sur del Tolima, fue el asesinato en el camino vía a Chaparral del señor Jorge Antonio Vargas ,Padre de los Vargas Monroy del cual fue testigo presencial “Vencedor”.

Comenta el exgobernador del Tolima doctor Fernando Osorio Cuenca: “las exequias del Padre de los Vargas Monroy fue un acto multitudinario y los discursos de Jorge Hernández Barrios y Samuel Osorio Vanegas, caldearon los ánimos”. Desde ese momento Jorge Hérnandez Barrios entró a la clandestinidad como arriero Trifón y luego Comandante Olimpo, después se llamó Eutiquio Leal como profesor universitario principalmente en Bogotá.

En ese tiempo y con varios líderes agrarios nacieron y se organizaron en autodefensas campesinas principalmente en poblaciones, como Ataco, Santiago Pérez, Chaparral, el Limón, Planadas, Gaitania, Rioblanco y Herrera entre otras. El campesinado del sur del Tolima, aprendió a vivir en la zozobra, aprendió a cultivar en la inseguridad, aprendió a defender sus derechos y aprendió a combatir para defender su vida. Después de la violenta devastación, de vidas y de bienes, las virtudes que sobrevivieron en el espíritu de los surtolimenses fueron la capacidad de resistencia, de trabajo y de progreso.

La tenencia de la tierra fue modificada ya por la vía de la expropiación, o por la vía del abandono, miles de familias campesinas migraron a las ciudades dejando su parcela, su vivienda y sus bienes que fueron a parar a otras manos. El temor, el odio, la venganza, el valor, la capacidad de autodefensa se convirtió en los principales elementos subjetivos de nuestros valerosos hombres y mujeres. La Violencia política bipartidista en Colombia causó más de trescientos mil muertos, por factores políticos y la pandemia mundial de hoy en el mundo, lleva más de doscientos cincuenta mil muertos, por factores del virus microscópico Covid-19.

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