La sociedad, sus nuevos liderazgos y la paz en tiempos de pandemia.

Por: Jorge Ancizar Cabrera Reyes.

“Nada más cruel e inhumano que una guerra. Nada más deseable que la paz. Pero la paz tiene sus causas, es un efecto. El efecto del respeto a los mutuos derechos”
Jorge Eliécer Gaitán.

El escalonamiento del conflicto y de violencia, nos hace merecedores de la paz, no por ser el derecho más sublime que tienen la humanidad, sino porque los colombianos ya estamos cansados del inmenso horror de lo que ha significado este flagelo. La necesidad de construir una nueva sociedad participativa, pluralista y con el surgimiento de nuevos liderazgos que salgan inicialmente en el escenario local y luego se proyecten en el ámbito regional y nacional; ya es un imperativo en el tiempo de pandemia; para mejorar la sociedad y su gobernabilidad logrando el desarrollo humano, basado en la tolerancia, la cooperación, la participación, la libertad y en el respeto por los derechos mutuos y fundamentales.

La Constitución Política de 1991, convirtió la paz en un derecho universal al reconcerla como derecho humano, conforme al artículo 22: “La paz es un derecho y deber de obligatorio cumplimiento”. Y en su artículo 2 dispone que uno de los “fines esenciales del Estado” es el de “asegurar la convivencia pacífica”. La paz es una herramienta principal del verdadero tránsito hacia la democracia participativa, para llegar a variadas formas de participación política y del fortalecimiento de la vida local y regional; la Constitución de 1991 en su artículo 377 incluye a la paz entre los derechos que tiene la fortaleza de no poder modificarse por el constituyente derivado, que es el Congreso; y para ello se requiere someterse a referendo para su aprobación final.

La paz es imperativo necesario hacia la democracia participativa, con variadas formas de participación política y el empoderamiento real del acontecer nacional y territorial. Estos fueron los importantes logros de la Constitución Política de 1991, que fué recibida por todos los sectores de la sociedad para sellar un pacto de paz y así apostarle a la solución de la violencia que ha existido por muchos años, que aun persiste y que tiene retrasado el desarrollo e igualmente nos ha desequilibrado, la paz es un derecho sagrado como lo es el derecho a la libertad o el derecho a la vida; tenemos que ser insistentes y como tejedores en democracia lograr la paz definitiva de todos los entes territoriales que conforman el entorno nacional, para que el desarrollo sostenible se pueda realizar en tranquilidad, tolerancia y convivencia.

El conocimiento por parte de los actores sociales y en general de la comunidad de sus derechos y deberes robustece la participación, formando a la ciudadanía y a sus líderes más comprometidos con la planeación del desarrollo económico local y regional. Un líder bien informado comprende mejor sus responsabilidades y se convierte como verdadero gestor del desarrollo y deja de sobrevivir de la estigmatización, de la exclusión y del asistencialismo. Hoy requiere mucha importancia los temas ambientales y hay que tratarlos en vida de los ciudadanos, en la gestión institucional y por ende en la vida de los territorios.

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