La Sociedad en armonía con la Naturaleza.

Por: Jorge Ancizar Cabrera Reyes.

“La sociedad y el individuo son factores indisolubles que en cada momento de la vida cotidiana se entrelazan y se complementan. Así a su vez la sociedad es la extensión del individuo”.

En la situación actual de Colombia y que en el mundo se está viviendo por la emergencia sanitaria del Covid-19, debemos pensar como sociedad colectiva, y en armonía con la naturaleza, en ese proceso de transformación natural, con normas socialmente establecidas y a las que nos hemos adaptado desde la niñez, para ser mejores y llegar unidos y motivados en una visión compartida en el propósito de un cambio, de nuestras viejas maneras de relacionarnos, todo aquello que por años ha guiado nuestras vidas; hay que desterrar de nuestro pensar, sentir y actuar; el egoísmo, la violencia, la envidia, la ambición y toda esa cantidad de plagas que mancillan nuestras relaciones individuales produciendo lo que hoy estamos viviendo aislamiento,muerte, amargura, dolor, miseria y para erradicar esto, tenemos que alcanzar metas comunes.

Las Entidades Territoriales deben ser más autónomas y con las lecciones que estamos aprendiendo ahora y después de la pandemia, se debe conformar una fuerza de unidad ciudadana, con gente entusiasta, con firmeza, convicción y optimista del cambio, capaces de ejercer un liderazgo social para organizar a la comunidad en los principios de unidad, justicia, libertad y democracia; para administrar conjuntamente con el Estado central, y a través de auténticos dirigentes y con las corporaciones de elección popular más descontaminadas, con el fin de tener una sociedad participante, equitativa, solidaria, justa, donde se ejerza una democracia integral y plena que promueva y establezca un desarrollo sostenible con bienestar de todos y con la cooperación de las instituciones gubernamentales, no gubernamentales y de la sociedad civil que propicie el progreso y la convivencia pacífica.

Debemos propugnar por la libertad de pensamiento y de acceso al conocimiento técnico y científico aplicable a las soluciones y a los problemas de la humanidad; todo lo anterior dentro del contexto de los Derechos Humanos, de tal manera que se fortalezcan las regiones y provincias, como generadoras de riqueza y dueñas de su propio destino; que puedan autogobernarse, ser eficientes y ser competitiva en el nuevo orden mundial, donde se permita la autogestión territorial y se estimule la creatividad para buscar, libres de la tutela centralista, el desarrollo equilibrado a partir de la exploración y explotación de las inmensas riquezas y múltiples oportunidades de progreso que posee cada una de las regiones naturales y culturales de los territorios, con una política ambiental sostenida en el manejo adecuado de los recursos ecosistémicos y de mínimo impacto a su entorno natural.

Con un plan de desarrollo amplio donde se garantice el desarrollo económico con crecimiento económico y en una actitud valerosa enfrentar las lacras de la pobreza y el hambre que arruina y humilla nuestros pueblos, y ahora más en tiempos de pandemia. Solo con un cambio de mentalidad y un cambio de modelo económico lograremos cambiar y mejorar el nivel y la calidad de vida de nuestras comunidades; este nuevo modelo de orden económico debe tener como principio fundamental el de generar empleo productivo con una profunda inversión social que saque del atraso a las clases más pobres y entren a ser partícipes de todos los elementos de progreso y que sea realmente un motor y un polo de desarrollo de los entes regionales y locales.

La pandemia del Covid-19, nos cogió a todos y principalmente a los gobernantes de todos los niveles, sin capacidad de respuesta para contener el contagio y además sin una adecuada estructura pública en el desarrollo social, salud y educación, que golpean muy duro a los sectores populares y a la clase media.

Igualmente, esta pandemia nos deja una gran lección de Unidad y Solidaridad con el fin de que se contribuya a cambiar en bienestar de la comunidad y del interés general, el sistema de salud, y se logre combatir la corrupción galopante que se ha venido denunciando y conociendo en las publicaciones periodísticas y la detallada investigación publicada por la Universidad Externado de Colombia sobre corrupción y, los informes del mismo asunto por parte de la Contraloría General de la República.

Los dineros del erario público, para esta emergencia en salud deben ser bien manejados y sin corrupción y si se llegara a tener conocimiento de apropiación irregular de los mismos, se deben aplicar por parte de los organismos de control las normas más expeditas y que los procedimientos para castigarlas sean las más pertinentes y ágiles en su aplicación, lógicamente respetando el debido proceso.

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