35 años de la erupción volcánica del nevado del ruiz que tuvo efectos tan catastróficos y traumáticos

Por: Jorge Ancizar Cabrera Reyes.

“Los volcanes arrojan piedras y las revoluciones hombre”. Victor Hugo.

Hoy hace treinta y cinco años, sucedió la erupción del volcán Nevado del Ruiz y como consecuencia de la avalancha la desaparición de la Ciudad Blanca de Colombia como se le decía a Armero, con más de 25 mil personas fallecidas.

Con ocasión de este inolvidable suceso e impacto de la naturaleza, se han hecho presentes entre otras personalidades la del Papa Juan Pablo II, el sumo pontífice viajero y mensajero pisó tierra tolimense el 6 de julio de 1986, se arrodilló y en oración rogó por las víctimas y los sobrevivientes, arrodillándose en la Cruz que se construyó como monumento sagrado y elevado en el sitio donde existía la sede de la Iglesia católica de Armero, con un amplio despliegue periodístico y un histórico acto encabezados además por las autoridades civiles, eclesiásticas, de la fuerza pública y el acompañamiento masivo de la comunidad y de los sobrevivientes.

Con estas conmemoraciones siempre se ha buscado mantener y recuperar la memoria cultural, social, política, económica y colectiva de Armero, tanto para la historia como para los sobrevivientes de la tragedia del 13 de noviembre de 1985.

Pues al valorar el patrimonio inmaterial de una región, con ello se fundan las bases para construir un legado de permanente continuidad e identidad para los hijos de Armero que salieron vivos de la avalancha en la mira de superar el desastre tan catastrófico y traumático.

Estos actos impactan positivamente no solamente en los Armeritas , sino también en la memoria de todos los colombianos que apreciamos y obsevamos en esa ocasión lo inmenso de la tragedia que conmovió al mundo entero y que puede servir de alertas tempranas a considerar lo que pueden ser estos eventos de la naturaleza, para con propuestas y acciones conjuntas que puede ser un modelo replicable en lugares que han padecido y sufren los desastres naturales.

Antes de la tragedia del 13 de noviembre de 1985, ocurrida en Armero, si existía la legislación sobre desastre, operaba la Ley 9 de 1979, Capítulo VIII de desastres, regulado desde el artículo 491 al 514.

En la actualidad podemos señalar que el Estado en todos los niveles de la organización administrativa y territorial, ha avanzado en la prevención de los riesgos con la puesta en marcha de la Ley 1523 del 2012. Por la cual se “Crea la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo y Desastre” (UNGRD).

Cuya finalidad es Asegurar la Sostenibilidad, la Seguridad Territorial, los Derechos y Bienes Colectivos, Mejorar la Calidad de Vida y la Planificación del Desarrollo Seguro. Esta entidad de prevención de desastres, control y monitoreo de los mismos y el Gobierno Nacional deben cumplir su Función. No más Desastres Previsibles.

Las Alertas Tempranas de Prevención son vitales para preservar el entorno natural y el desarrollo sostenible y sustentable para las presentes y futuras generaciones.